22 de julio de 2026 · 8 min de lectura
Cuánto cuesta una página web para una empresa
Buscar 'cuánto cuesta una página web' devuelve un abanico ridículo: desde 300 dólares hasta 30.000. Esa dispersión no es un error de mercado, es una señal: hay productos completamente distintos vendiéndose bajo el mismo nombre. Antes de comparar cifras, hay que separar qué está comprando cada quien.
Los tres tipos de proyecto y sus rangos reales
En el mercado hispano premium (España, EE.UU. hispano, México corporativo, LatAm), los rangos honestos se agrupan en tres tramos.
- Plantilla configurada: 500–2.500 USD. Un tema comprado adaptado con tus colores y textos. Sirve para tener presencia mínima, no para diferenciar ni escalar.
- Web a medida corporativa: 4.000–12.000 USD. Diseño 100% original, arquitectura pensada para convertir, SEO técnico incluido, entrega llave en mano.
- Aplicación o e-commerce a medida: 8.000–40.000+ USD. Frontend + backend, integraciones, panel de administración. El rango depende del alcance funcional.
Qué se paga en una web a medida
El 70% del costo de un sitio profesional no es maquetación: es estrategia, arquitectura de información, copy, diseño original, SEO técnico y desarrollo optimizado. Una plantilla salta todos esos pasos —por eso es barata y por eso rinde poco.
Señales de alerta en una propuesta
- Precio cerrado sin ver el alcance en detalle: siempre esconde recortes o costos ocultos.
- Dominio o hosting a nombre del proveedor: quedás rehén.
- 'Copy no incluido' sin explicar quién lo escribe: terminás pagando aparte o poniendo texto genérico.
- 'SEO se cobra aparte': el SEO técnico es parte del desarrollo, no un extra.
- Sin plazo comprometido por escrito.
El costo real es el ROI, no el precio
Una web de 8.000 USD que trae 5 clientes bien calificados al año paga sola su costo. Una web de 1.500 USD que no convierte cuesta más, porque desperdiciás el tráfico que generás y tenés que rehacerla en dos años.
Al pedir presupuestos, la pregunta útil no es cuánto sale, sino qué incluye y qué resultado esperar. Comparar precios sin comparar alcances es cómo se toman las malas decisiones.